¿Es Linux para ti?

Por Miguel Barrio
Developer de OpenSistemas

Poco tiene que ver el Linux de hoy con aquel sistema operativo (o su núcleo, para ser más exactos) creado por Linus Torvalds en 1991. Prueba de ello es, sin duda, la enorme cantidad de dispositivos que lo ejecutan, algo que puede pasar desapercibido para muchos usuarios. Aquel sistema operativo, utilizado entonces casi en exclusiva en ámbitos académicos, ha conseguido hace ya unos años dar el salto al público generalista. Pero, ¿es actualmente una opción para el PC de la mayoría? Si has decidido probarlo porque has escuchado que es más seguro, que no tiene tantos fallos como otros sistemas operativos o simplemente por querer probar cosas nuevas, deberías tener en cuenta una serie de factores de los cuales dependerá el éxito o el fracaso (y la frustración) de tu experiencia como usuario:

  • ¿Usas software comercial? (aquel por el que uno debería pagar): si la respuesta es afirmativa, piensa si realmente aprovechas toda su funcionalidad, porque casi con total probabilidad no podrás utilizarlo con Linux. Esto incluye, sobre todo, aplicaciones especializadas de diversas ingenierí­as y de producción musical o de ví­deo. Pero si juegas, estás de enhorabuena, porque además de los clásicos juegos indie, ya dispones de la plataforma Steam portada a Linux junto a cientos de los juegos de su catálogo. Para todo lo demás, tal vez dispongas de alternativas libres o gratuitas de las que no esperes obtener exactamente la misma funcionalidad, pero en algún caso puedes llevarte una grata sorpresa.
  • Debes conocer bien tu PC, su marca y modelo de cada componente hardware que lleve con el objetivo de conocer si es totalmente compatible. Para ello, consulta foros, listas de compatibilidad, páginas web de fabricantes y comprueba que tu PC es apto. Por sorprendente que pueda parecer, a pesar de que la enorme mayorí­a del hardware funciona sin problemas, aún existen fabricantes que no permiten usar sus dispositivos con Linux. Si aún no dispones de un PC o piensa adquirir otro, este es un buen momento para escoger bien.
  • Finalmente, y solamente si lo anterior no ha supuesto un obstáculo, es hora de decidir qué distribución de Linux es la que mejor se adapta a tus necesidades. A mayor base de usuarios, generalmente mejor soporte, así que deberías decantarte por Ubuntu, OpenSuse o Fedora. No intentes instalar el Linux contenido en aquel CD lleno de polvo que te regalaron hace años en una conferencia porque, seguramente, no soporte hardware moderno. Descarga, en cambio, la versión más reciente de la distribución que hayas elegido. Ya estás listo y, por suerte, para ti la instalación ya no es lo que era: si cumples con éxito todo lo anterior, solo deberás limitarte a pulsar el botón de “Siguiente” y esperar. Reinicia, arranca y olvídate de virus, antivirus, desfragmentaciones de disco y otras tareas desagradables que nos hemos visto forzados a realizar por otros sistemas operativos. A continuación, abre el gestor de paquetes (o la tienda si tu distribución dispone de ella), busca en ese único lugar el software que deseas instalar y olvídate de perder el tiempo navegando entre páginas web para acabar instalando un troyano.

¿Te resulta algo confuso o no encuentras lo que busca? No es tan difí­cil, si lo piensas ya te habrás visto forzado a cambiar tu forma de trabajar en ocasiones anteriores y has acabado adaptándote sin demasiado esfuerzo, sobre todo cuando eres capaz de manejar sin problemas dispositivos tan distintos como un smartphone o una tablet. Si lo consigues, felicítate y no dejes que te llamen friki: presume de un sistema que funciona y no tendrás que formatear en años.