Gestión del talento en el sector IT

Por Cristina Yegros
Talent Manager en OpenSistemas

 

No decimos nada nuevo al escribir que los departamentos de RRHH están cambiando, y que no gestionan recursos sino talentos; ya no son departamentos de personal sino que mantienen la relación con los recursos diferenciales de cada empresa. Por ello, Talent Management es un término mucho más apropiado, e incluso más justo, cuando de lo que hablamos hoy en día es de ser capaces de atraer y retener el talento –esto último mucho más complicado de conseguir–.Si nos centramos en el sector IT, es más difícil todavía. La oferta y la demanda existente en este sector es muy volátil, y llega a ser normal encontrar candidatos que pasan hasta por tres empresas distintas en menos de un año.
Por este motivo, ya no basta solo con ofrecer el privilegio de trabajar en un sector pionero que es el motor tecnológico de nuestra era actual. Además de una buena tecnología ¿qué más tenemos que ofrecer para conseguir a los mejores? La respuesta es muy sencilla: felicidad en el puesto de trabajo.¿De qué ingredientes puede estar hecha la felicidad en el sector IT?

– En primer lugar, de flexibilidad responsable, la buena y bien entendida, aquella que requiere un compromiso mutuo de ambas partes. Se puede ser flexible cuando la vida personal lo requiera, pero asumiendo que puede ser que el trabajo también pida más dedicación en algún momento. ¿Cómo se consigue eso? Bajo mi punto de vista, sólo cuando existe un compromiso y unos objetivos compartidos entre todos.
Muchos pueden pensar que es una quimera (hace más 2 décadas tener jornada intensiva los viernes era un sueño y mirad dónde estamos hoy), pero es la tendencia que poco a poco se va instaurando en muchas empresas españolas y que empieza a cobrar fuerza como opción para los empleados.
Otra opción que sigue en la misma línea es el teletrabajo, porque de lo que hablamos es de gestión de nuestro tiempo, tanto del tiempo personal como del profesional.

– En segundo lugar, de valores que pueden generar un sentimiento de pertenencia a la compañía, de hacerla tuya porque los de arriba reconocen tu trabajo y de posicionarte donde te mereces. De ser parte de un grupo, de un todo con un sentido y un objetivo compartido. Valores como la honestidad entendida por ambas partes, desde la empresa al empleado y desde el empleado a la empresa. Honestidad como herramienta de justicia, como medida de conciencia y elogio a la sinceridad.
Es aquí donde cualquier departamento de Talento tiene que hacer un esfuerzo extra por conseguir que cada uno de sus empleados llegue a tomar conciencia de compañía, donde todas aquellas acciones que busquen el buen sentir de sus empleados se hacen insuficientes.

– En tercer lugar, de formación continua y de un buen plan de carrera. Un road map bien definido y llevado a la práctica es necesario para crear mejores profesionales, pero, ante todo, mejores personas. Deberían ser programas de formación con cierta dosis de esfuerzo para generar competitividad y distinguirnos del resto de empresas gracias a una mayor cualificación.

– Por último, de una retribución justa y/o una buena política de incentivos bien definida. No debe ser lo más importante a la hora de entrar a formar parte en una empresa, y por eso la nombramos en cuarto lugar, pero las empresas tienen que construir planes de retribución atractivos que completen los ingredientes anteriores.
Aunque suene tópico, el salario no lo es todo y al final existen un sinfín de ingredientes que pueden vincularte a una empresa más que el ingrediente económico. ¡No todo en la vida es cuestión de dinero!