La salud del desarrollador

por Ignacio Escudero Rivera
Project manager de OpenSistemas

Si alguna vez preguntase a un médico cuales son las dolencias más habituales en los adultos jóvenes te sorprenderías al saber que las principales dolencias son dolores de cabeza crónicos, problemas de espalda, sobrepeso, hipertensión, diabetes, problemas de visión y en general un sistema inmunológico debilitado.

Todos estos problemas van normalmente asociados a que somos la primera generación que trabajamos habitualmente bajo techo, que nuestros movimientos son habitualmente repetitivos y poco dinámicos, comemos en exceso para lo poco que nos movemos y tenemos un nivel de intensidad mental en el trabajo descompensado respecto a nuestra actividad física diaria. Leía hace poco que ya no bebemos con sed ni comemos con hambre y es totalmente cierto.

Si analizamos el tiempo que estamos delante de un ordenador, veremos que fácilmente pasamos más de 50 horas delante del mismo a lo largo de una semana. Mucho tiempo en el que estamos prácticamente inmóviles, con pequeños movimientos repetitivos de manos. Quien no ha tenido escozor de ojos, dolores de espalda, contracturas , e incluso le han detectado un nivel alto de colesterol o azúcar en algún control rutinario.

Con todo esto debemos tomar conciencia para cambiar cosas en nuestros hábitos de vida si queremos tener una vida saludable. Muchas de estas dolencias no son mortales pero minan nuestra calidad de vida y nos hacen envejecer prematuramente.

Debes ir cambiando tus hábitos en el trabajo. revisa tu postura en la mesa, busca una silla, teclado, y ratón cómodos para tí, prueba con diferentes alturas hasta encontrarte cómodo. Usa técnicas de productividad y gestión del tiempo que incluyen descansos regulares a lo largo de la jornada, en los que debes levantarte de la silla y realizar algunas rutinas de ejercicios de estiramiento y movilidad. Estos descansos proporcionan más visión sobre tu trabajo que interrupciones. Las técnicas Pomodoro o los relojes tipo Workrave te pueden ayudar en este aspecto.

Cuida tu alimentación, no comas mucho, ni abuses de los hidratos de carbono, pero introduce más comidas en tu dieta a lo largo del día; puedes tomar un café o un té a media mañana o media tarde, sin azúcar preferentemente o come una pieza de fruta. Bebe mucha más agua de la que consumes habitualmente, seguramente no estés bebiendo todo el agua que deberías en la actualidad. Busca un vaso grande de cristal o una botella, de los que conozcas su capacidad y apunta cuantos bebes al día. Debes consumir al menos 2 litros de agua diariamente.

Descansa, debes dormir. Cada persona tiene unas necesidades de sueño pero seguro no las estás cubriendo. No deberíamos necesitar un despertador para levantarnos si tuviésemos un hábito controlado y estable. Procura dormir siempre durante el mismo tiempo y todos los días levántate a las mismas horas. Los trastornos de sueño producen falta de concentración, inestabilidad emocional e incluso trastornos psicológicos graves. Dormir bien repone tu cuerpo, regula tu metabolismo, y ayuda a adelgazar.

Haz ejercicio. Seguramente camines muy poco a lo largo del día, y no realizas de manera diaria una actividad deportiva. Es importante cambiar esto, y muy sencillo. Dedica 20 minutos diarios a caminar, puedes aprovechar la mañana, antes de entrar al trabajo, o al mediodía, durante el descanso de la comida. La actividad física continua ayuda a mejorar tu estado cardiovascular, el metabolismo digestivo, mejora tus capacidades físicas y al ser un ejercicio al aire libre permite subir tus niveles de vitamina D. Tomar el sol ayuda a tu sistema inmunológico gracias a la metabolización de dicha vitamina. Los niveles habituales de dicha vitamina son muy bajos en toda la población y deberíamos aumentarlos para reforzar nuestro sistema inmunológico.

Toma estas recomendaciones como el comienzo para cambiar algunos de tus hábitos. Por pequeño que sea el cambio pronto podrás ver la mejoría. Busca información sobre los conceptos tratados y consulta a profesionales si quieres profundizar en los conceptos tratados. Casi todos ellos son fáciles de entender y tienen una base lógica fácilmente entendible.