m-learning… ¿offline?

Por Raúl Hijosa
Proyect manager OpenSistemas

Se entiende por m-learning o mobile learning el aprendizaje a distancia que se realiza utilizando dispositivos móviles tales como teléfonos móviles, tabletas y cualquier dispositivo de pequeño tamaño que tenga alguna forma de conectividad inalámbrica.

Las ventajas de esta modalidad de e-learning son evidentes. El tiempo del que disponemos es muy limitado y esto unido a otros factores, tales como la necesidad que tenemos de desplazarnos por nuestro trabajo o los tiempos muertos de espera en aeropuertos, estaciones o simplemente esperando una reunión, hacen que el m-learning sea un opción perfecta para aprovechar estos momentos.

Además, la población más joven está acostumbrada a realizar muchas más tareas con sus dispositivos móviles. Han crecido durante el estallido, desarrollo y consolidación de estas tecnologías y su formación ha estado unida a estos dispositivos de manera informal casi sin darse cuenta (consultas a Internet, grupos de mensajería instantánea con compañeros, etc.). Para este colectivo es difícil de asumir que algo que pueden hacer desde el ordenador no sea posible realizarlo desde su móvil o tablet. Para ellos, el e-learning tendrá que ser m-learning y dado que en pocos años esta generación formará parte de los entornos profesionales en los que la formación continua es cada vez más necesaria, es lógico pensar que el aprendizaje en movilidad será cada vez más importante.

¿Y en qué punto estamos ahora? Desde luego ya existen soluciones tecnológicas que han avanzado para facilitar el m-learning: LMS responsive, aplicaciones como iTunesU, MyMoodle, Duolingo (esta última especializa en el aprendizaje de idiomas) que aprovechan la conectividad del dispositivo.

El problema surge cuando no podemos garantizar esta conectividad, lo cual es más frecuente de lo que nos gustaría. Todavía existen zonas en nuestro país donde no hay conectividad 3G y en aviones y trenes (situaciones donde sería muy deseable poder avanzar en nuestros cursos) la conectividad no es posible o es muy cara.

Para estas situaciones en las que estamos offline, lo ideal sería que pudiéramos avanzar en contenidos que hubiéramos descargado previamente cuando sí teníamos acceso a Internet. Además, sería necesario permitir a nuestro dispositivo almacenar nuestros progresos de manera local y sincronizarlos con el sistema en el momento en que se recupere la conexión.

Aunque existen propuestas tecnológicas que están trabajando en esta línea como Tin Can, Api de la que ya se ha hablado en este blog, estas no son ni mucho menos fáciles de implantar y menos para instituciones y empresas de formación con recursos limitados. Su presencia en el mercado es testimonial.

Este es, en mi opinión, el desafío para las empresas de e-learning: que seamos capaces de ofrecer soluciones m-learning… también offline.