Oficina vs circo o por qué el modelo Google no encaja aquí

Por Javier Sotomayor Aramburu
COO de OpenSistemas

En el sector de las Tecnologías de la Información se tiende a creer que el ambiente creado por Google en sus oficinas debería ser un estándar y que es la mejor forma de trabajar. A mí me parece genial que Google haya conseguido que los trabajadores sean productivos en un entorno tan agradable. Pero claro, tiene truco. Y es que ese entorno está pensado para Estados Unidos. No nos engañemos, en nuestro país ese sistema no encaja porque nos encanta procrastinar. Procastinamos sentados en un PC navegando por páginas web, por lo que si, además, tenemos al lado una sala de relax, un futbolín, una mesa de billar, toboganes, etc., entonces la productividad cae a niveles subterráneos. Somos así, necesitamos el aliento en la nuca, sentir la presión, para sacar las cosas adelante. Como leí una vez, en este país, si no fuese porque existe el último minuto, nunca se haría nada.

Con esto no quiero decir que defienda el látigo para que se avance, tampoco creo en ese modelo –al menos en el sector TIC-. Pero he visto empresas, sobre todo pequeñas, que intentan recrear el modelo de Google dando manga ancha a empleados para que cada uno desarrolle su frikismo como quiera, vistan como deseen, puedan empapelar la oficina con fotos y manifiestos o hacer vídeos graciosos en los que se refleje el bueno rollo que hay y lo que “mola” trabajar ahí…. Ninguna está entre las grandes del sector ni es líder en un nicho concreto, curiosamente.

Las empresas grandes que tienen en España algo parecido a Google para sus empleados, por ejemplo una sala para jugar a la consola y reducir el estrés, lo hacen por imagen o por directriz corporativa. Aquí nadie juega a la consola porque está mal visto: “mira aquel, tocándose las narices en lugar de estar trabajando”. Y es que nos encanta criticar al prójimo. Vuelvo a repetir, es un tema de la idiosincrasia de nuestro país y no lo podemos cambiar.

No hay duda que los extremos son malos, en este caso está claro. No funcionan ni el modelo del látigo ni el de la laxitud extrema. Pero sí es posible obtener un balance entre los dos: se puede estar en un ambiente de presión y, sin embargo, sentir que la empresa se preocupa por nuestro bienestar. Yo he tenido la suerte de curtirme en entornos así y no son fáciles de encontrar, sobre todo en las grandes compañías donde la burocracia impuesta por niveles con visión internacional suele imponerse a todos los niveles de la empresa. De esta manera, se acaban con las iniciativas que se quieran lanzar a nivel local, lo que deja menos margen para intentar mejorar el clima laboral a nivel departamental. Suelen “ser lentejas, o las tomas…”.

Pero establecer iniciativas que mejoren ese clima, como ya hemos comentado en “El valor del capital humano en consultoría tecnológica”, a la vez que mantener el control sobre los proyectos ejecutados, y sobre todo trasmitir al equipo de trabajo la necesidad de trabajar por objetivos y no por horarios, puede conseguir ese equilibrio. Y lo sé de buena tinta porque en OpenSistemas lo estamos consiguiendo.