Orisinal, juegos con arte

Por Facundo Ferré
Web Designer de OpenSistemas

Nunca es pronto para jurar que todo está dicho, sobre todo cuando en la Red el acceso a múltiples puntos de vista sobre un mismo concepto puede resultar un auténtico abanico de experiencias inauditas.

En el caso que nos ocupa, pretendo hablaros de los juegos hechos en flash. Pese a que todos conocemos cientos de páginas que cosechan estos entretenimientos por docenas, pocas veces nos podemos encontrar con un diseño tan mimado tanto en la forma como en el contenido. Me refiero a los juegos de Ferry Halim, disponibles en su página Orisinal.

Ferry Halim es un diseñador de juegos en flash y tiene una amplia galería de su vertiente comercial en su web, que además de darle de comer a la tripa alimenta también su mente inquieta. Con juegos no venden nada ni a nadie.

El autor concibe el juego como algo tan básico como sencillo, y así nos sumerge en acuarelas y otros brochazos multicolores para hacer deambular a su antojo, siempre con gracia y delicadeza, a personajes de aspecto inocente en un mundo no menos inocuo.

No hay disparos a partes innobles, ni hemoglobina brotando como manantiales, ni siquiera un miserable misil teledirigido. No, Halim no se conforma con lo ya hecho, sino que satisface su paladar con lo que nadie aún ha querido probar. De hecho, ha descartado ideas muy buenas para sus juegos porque ya había sido explotado en la Red… “Siempre trato de hacer algo diferente -explica- y ese el problema. A veces se me ocurre una buena idea, pero es muy difícil de llevar a cabo. Así que la deshecho”.

Todo esto da como resultado un mundo de juegos a explorar que, a modo de marca personal, combinan a la perfección el arte del acabado artístico con lo aditivamente simplón de su planteamiento.

Y si el apartado plástico de los juegos ya es para quedarse con un cubo bajo la barbilla que recoja las babas, la selección musical lo acompaña como cogido de la mano. En la mayor parte, son piezas de musicales del país del sol naciente, “el problema es que no sé leer japonés -confiesa Halim- así que muchas veces no tengo ni idea de cuál es el título de la canción”.

El resultado no podría ser menos sorprendente, lo que tiene el mérito de sobresalir en una red llena de juegos de todo tipo. Tal vez lo que realmente le haga único es precisamente haber sabido pulir la misma idea de un modo tan sencillo que cala hondo. Su concepto es de cuento, de niño, sumamente inocente. No deja de notarse la mano del autor en todos sus juegos y eso le confiere un encanto especial que es difícil de definir hasta que no juegas con ellos, es la firma del artesano. Es, en resumen, un autor de juegos.