Rideo Risi Risum

Por Javier Sotomayor Aramburu
COO de OpenSistemas

El otro día leí un post sobre la importancia de la risa en el entorno laboral y cómo el humor puede ayudar a aumentar la productividad. Y es que si puedes hacer que una persona se ría, entonces puedes conseguir que esa persona te escuche. No puedo estar más de acuerdo con esta afirmación. Al fin y al cabo, el puesto de trabajo es un lugar en el que pasamos mucho tiempo de nuestra vida -algunos dirán que demasiado-, y tiene un alto impacto en nuestras vidas, así que ¿por qué empeorar las cosas?

No se trata de perder la profesionalidad, y mucho menos que se de manga ancha a los chistosos de mal gusto que incomoden a compañeros y compañeras, y mucho menos hacer de alguien el blanco de todas las bromas. De hecho, funciona mucho mejor un jefe que sea capaz de reírse de sí mismo y relajar una situación tensa.

El objetivo es recrear un entorno saludable de energía positiva que consiga que el equipo de trabajo esté en buena disposición para acometer las tareas que tenga asignadas de la forma más efectiva posible. Ya he comentado en algún post que cuando uno pasa muchos años dedicándose a consultoría tecnológica y saltando de cliente en cliente, pasa por muchos entornos laborales distintos, empresas de distintos tamaños y con distintas culturas, y los proyectos en los que he participado que puedo considerar un éxito fueron aquellos en los que imperaba el buen humor. En aquellos en los que se trabajaba a gritos, bajo constante presión, con tiranteces, se conseguían los objetivos, claro, pero con 5 “pelao”.

El post también hablaba de algunas técnicas usadas en algunas empresas, como en la tienda online Zappos, que en su lista de valores incluye el siguiente: “create fun and a little weirdness” que sería algo así como “crear diversión y algunas rarezas”. En Zappos no es raro ver a empleados paseándose por la oficina con tutús multicolores. Yo no lo llevaría a esos extremos, básicamente porque en el país en el que vivimos corres el riesgo de dar con el gracioso de turno y que convierta la oficina en un circo, y todos conocemos alguno y no queremos mirar a nadie.

El humor –controlado y dentro de un marco– en la oficina ayuda a mejorar relaciones entre empleados, a generar empatía, a crear equipo y, sobre todo, a acercar a los equipos a la dirección de los mismos que se muestran como personas con un rol distinto y no como meros transmisores de carga de trabajo.

Al igual que hay empresas que obligan a los empleados a sonreír constantemente a los clientes –lo sé porque un familiar trabajó en Disneyland París y era requisito indispensable, estuvieses del humor que estuvieses– porque saben que eso genera un ambiente positivo, se puede aplicar la misma filosofía de puertas para adentro de la empresa. En este caso hacerlo por obligación no sería el camino, por supuesto, pero si se consigue un equipo gestor que consiga trasladar el humor como parte de la cultura de la empresa, los resultados de las encuestas de clima laboral se verán afectados de forma muy positiva.

Ya lo dijo Mark Twain: “La raza humana tiene un arma verdaderamente eficaz: la risa.”