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Una experiencia inolvidable: ‘Scratch en familia’

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Por Soraya Muñoz
Responsable de Comunicación en OpenSistemas

El pasado sábado 20 de junio celebramos la primera jornada ‘Scratch en familia‘, una actividad enmarcada dentro de nuestra iniciativa de RSC ‘Penguin Island‘. En un lugar incomparable como es MediaLab Prado, conseguimos reunir a más de 20 niños de edades comprendidas entre 6 y 15 años y alrededor de doce padres.

La actividad estaba orientada a padres e hijos con dos objetivos bastante diferenciados. Por un lado, ofrecer a los padres unas guías con las que ayudar a sus hijos a usar Scratch, siempre bajo un modelo metodológico sencillo y claro. Por otro, trabajar con los niños varios ejemplos muy sencillos para captar su atención y a través de los cuales desarrollen interés por esta tecnología en una sola jornada. (más…)

Mi experiencia en CoderDojo

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Por Luis Flores
CEO de OpenSistemas

Aunque hace apenas poco más de dos meses que comencé mi colaboración como mentor en el grupo de Scratch de CoderDojo Madrid, parece que hubiera pasado ya más tiempo por lo interesante de la iniciativa, lo motivadora y lo inspiradora que sin ninguna duda ha resultado ser.

Me gustaría en todo caso comenzar diciendo que CoderDojo es una iniciativa internacional surgida en 2011 en Irlanda con el objetivo de enseñar a niños y jóvenes a programar. En los últimos años se ha extendido para convertirse en una red de centros en diversos países alrededor de todo el Planeta.

Actualmente existen varios CoderDojo en España y el grupo de Madrid se reúne en el espacio MediaLab Prado, del Ayuntamiento de la capital. Recientemente y a  través de Ashoka ―la mayor red internacional de Emprendedores Sociales Innovadores―, CoderDojo contó con una presentación en el entorno del Senado y que ofrece una idea del enorme potencial de esta iniciativa.

Lo primero que subrayaría de Dojo es que se trata de un proyecto de carácter privado al que se unen alumnos y mentores de forma libre, compartiendo un mismo espacio e intereses y bajo un enfoque lúdico, creativo y algo desestructurado. Personalmente, y en un país donde nos hemos acostumbrado demasiado a que ‘papá’ Estado nos resuelva las cosas, movimientos de este tipo resultan de gran valor y constituyen, bajo mi punto de vista, el germen de una sociedad futura más libre, más centrada en los intereses del ciudadano y en la actividad privada como motor de cambio.

Por otro lado, Dojo enlaza de manera ideal con nuestros valores como empresa en lo referente al fomento de la tecnología entre los más jóvenes, ya que resulta un laboratorio perfecto dentro del cual colaborar de manera individual y altruista en este orden de cosas y un ejemplo a imitar en este sentido.

El tercer aspecto realmente valioso de sitios como Dojo es la enorme cantidad de talento y buena gente que te puedes encontrar por la vida a poco que apagues el televisor. Montones de personas dedican voluntariamente su tiempo libre a ayudar a otros, a aprender, a enseñar o a compartir ideas y experiencias valiosas. En OpenSistemas nos gusta ese talento, que por otro lado enlaza históricamente con el asociacionismo y el movimiento del Software Libre y Linux, que es la razón de ser originaria de nuestro proyecto.

Y, por último y lo más importante, la pieza angular de todo esto son los niños. El primer reto cuando trabajas con niños es evidente: un chico de 8 años solo irá a un evento un sábado a las 5 de la tarde si se divierte y se lo pasa bien, así que partiendo de ese punto se acaban las imposiciones u obligaciones de carácter formativo: no es formación, es juego. La iniciativa tiene que funcionar desde el punto de vista de quienes la consumen y quienes la consumen, al menos en esas edades, buscan jugar y divertirse.

En el grupo de Scratch, y en particular en la lista de correo asociada al grupo, son habituales los comentarios acerca de cómo atraer la atención y motivar a los chavales: trabajando sobre todo juegos donde ellos pueden probar jugando lo que han programado, planificando actividades para varias sesiones que les permiten establecer metas más ambiciosas, modificando juegos que otros han hecho, pensando detalles que facilitan su creatividad (un niño puede dedicar horas a elegir el fondo de pantalla que más le gusta para su juego del espacio) o compartiendo con los compañeros los avances realizados.

Es particularmente interesante la idea de comenzar las sesiones con una dinámica de grupo donde se plantea ejemplificar a través de una actividad lo que posteriormente puede desarrollarse en la sesión de Scratch, ya que establece un nexo de unión entre lo que ocurre dentro de un ordenador y fuera de él, sugiriendo la aplicación de la tecnología como solución a un problema físico real, tecnología como herramienta y no como fin en sí mismo.

En el otro lado de la balanza está la necesidad de establecer una metodología sobre cómo hacer que el juego implique también nuevo aprendizaje, con posiciones más cercanas a un modelo más estructurado y lineal de aprendizaje, o más libre y anárquico, ambos con sus ventajas e inconvenientes, y donde todos aprendemos seguramente a valorar el extremo que menos apoyábamos inicialmente.

Y el último pero no menos valioso elemento de esta cadena de valor que acabo de presentar someramente, son los padres, algunos de los cuales llegan a ser verdaderos expertos en la materia a fuerza de ayudar y colaborar en todo.

¡Toda una experiencia que no ha hecho más que comenzar y de la que seguiremos disfrutando!