Usabilidad en la web… ¡No me hagas pensar!

Por Soledad Carracedo
Junior Open Source Consultant de OpenSistemas

La primera norma de la usabilidad de Krug

La primera norma de la usabilidad es “no me hagas pensar”. Con ello lo que queremos decir es que una web ha de ser obvia, evidente, clara y fácil de entender sin agotar esfuerzos, hay que evitar los interrogantes.

¿Qué significa usabilidad? Solo significa que algo funciona bien … Que un usuario con o sin experiencia sea capaz de usar algo sin sentirse frustrado. Un buen principio de la usabilidad es que si algo requiere mucho tiempo o es complicado de usar es menos probable que se acabe utilizando.

Hay que tener claro una cosa:  no hay una forma “correcta” para diseñar sitios web, se trata de un proceso complicado y la respuesta real a la mayoría de las preguntas es “SIMPLEMENTE, DEPENDE”. Diseñar, crear y mantener un sitio web no es tarea fácil.

Si prestas atención a la usabilidad, implicará una menos frustración y más satisfacción para los usuarios. ¿Cómo usamos realmente la web?

Cuando se crea una web creemos que cada una de las páginas va a estudiarse minuciosamente, que nuestros textos van a leerse y entenderse de la forma en que se ha organizado todo. Pero lo que en realidad se suele hacer, si tenemos suerte, es “echar un vistazo” en la web, leer rápidamente el texto y hacer clic en el primer enlace que “se parezca” vagamente a lo que se está buscando.

Si queremos diseñar una web eficiente tenemos que aprender a convivir con 3 factores.

Factor número 1: No leemos las web, las ojeamos.
Se invierte poco tiempo en leer la web, las echamos uno ojo rápidamente o las leemos por encima en busca de palabras que capten nuestra atención. ¿Por qué?

a) Normalmente tenemos prisa.
b) Sabemos que no hay que leerlo todo, solo buscamos una fracción, lo estrictamente necesario que se ajuste a nuestro interés, el resto simplemente es irrelevante.
c) Somos buenos en ello, llevamos toda la vida ojeando periódicos, revistas y libros buscando esa parte que nos interesa (y sabemos que funciona).

Lo que vemos al mirar una web depende de lo que tengamos en nuestra mente y centramos nuestro interés en palabras y frases que parecen encajar mejor con:

a) La tarea que tenemos entre manos.
b) Nuestros intereses personales.
c) Palabras que nos causan reacción (“Gratis”, “Oferta”, “Sexo” o nuestro nombre).

Factor número 2: No tomamos decisiones óptimas. Nos es suficiente.
Solemos pensar que el usuario ojea una página, considera las opciones disponibles y elige la mejor. En realidad, la mayoría de las veces no seleccionamos la mejor opción, nos quedamos con “la primera más razonable” (satisficing, es un cruce entre satisfactorio y suficiente). ¿Por qué no buscamos la mejor opción?

a) Normalmente tenemos prisa, optimizar es difícil y lleva mucho tiempo, la estrategia satisficing es más efectiva.
b) Las consecuencias del error cometido no son importantes, se resuelve con solo hacer clic en el botón ‘Atrás’.
c) Sopesar distintas opciones no garantiza la mejora de nuestras oportunidades.
d) Adivinar es más divertido. La opción elegida da la posibilidad de dar con algo sorprendente y bueno.

Factor número 3: No averiguamos el funcionamiento de las cosas. Nos las arreglamos.
Una de las cosas más obvias es el grado de desconocimiento que tenemos al usar la web. La mayoría de la gente usa la web de forma eficiente pero muy alejada de las verdaderas intenciones del diseñador, ¿por qué ocurre?

a) No nos importa. Entender el funcionamiento carece de importancia.
b) Si damos con algo que funciona, seguimos con ello y no buscamos una solución mejor, a menos que por casualidad demos con otra.

Sabiendo que los usuarios pasan zumbando por la web, hay 5 claves para asegurarse que vean y entiendan la mayor parte del sitio:

1. Creación de una jerarquía visual clara.
2. Aprovechamiento y uso de las convenciones.
3. División de las zonas claramente definidas.
4. Dejar bien claro sobre lo que se puede hacer clic.
5. Minimizar el ruido.