Women in OpenSistemas: Maite Luque

Maite trabaja en OpenSistemas desde hace 8 años. Empezó realizando labores de analista-desarrolladora y desde Abril de 2017 ejerce de Data Scientist.

“Siempre he tenido una actitud curiosa ante el mundo y mis padres habían alimentado mi interés por la ciencia y la tecnología – explica Maite cuando le preguntamos de dónde le viene su interés por este sector-. Cuando era pequeña, la tecnología parecía fascinante, no estábamos tan inmersos en ella como ahora y cualquier contacto con máquinas era una experiencia inolvidable”.

Cuando tenía 8 años entró el primer ordenador personal en su casa. “En aquella época aprender a utilizar el Word Perfect 5.1 o mecanografía era un juego divertido. Al poco tiempo visité la expo de Sevilla 92, recuerdo puestos con pantallas donde podías dibujar con un programa similar al paint brush y aquello me fascinó”.

¿Y qué la impulsó a entrar profesionalmente en tecnología? “Me gusta saber cómo y por qué funcionan las cosas. Las máquinas me interesaban y me gustaba trabajar con ellas. Cuando me imaginaba en qué trabajaría ‘de mayor’ me veía en una oficina, pero tenía la idea romántica de no ser un ‘mero usuario’, si no conocer sus entresijos. Varias películas de la época también tuvieron parte de culpa: Hackers creó un halo romántico en torno a la informática. Terminator y El cortacésped aportaron cierta inquietud y voluntad de saber. Se empezaba a hablar de la Inteligencia Artificial y de términos como redes neuronales, algoritmos biológicos, que resultaban muy evocadoras”.

A todo ello se sumó que, cuando tuvo que elegir carrera, Ingeniería Informática era de las que más y mejor salida profesional se pronosticaba. “Yo tenía ansias de libertad e independencia económica y sabía que con esta elección podría estar trabajando antes de terminar la carrera. Elegí la especialidad de inteligencia artificial por romanticismo y curiosidad, y lo disfruté bastante. Mi proyecto de final de carrera consistió en la mejora de un sistema de interfaz Cerebro-Ordenador, que utilizaba una red de neuronas para clasificar señales electroencefalográficas y permitir controlar el cursor de la pantalla sin realizar movimientos físicos, sólo modificando los pensamientos del usuario”.

 

“Cuando terminé la carrera había poco trabajo relacionado con la inteligencia artificial, así que trabajé durante bastante tiempo como analista-desarrollador de software. Trabajé tres años en un proyecto generación y visualización de grafos, se realizaban búsquedas de caminos en los grafos generados, y había que optimizarlas. Esto era lo más cerca que había estado de utilizar conocimientos adquiridos en mis asignaturas de inteligencia artificial (demasiado lejos)”.

“En los últimos años, con el boom del Data Science y Big Data, parece que empieza a haber posibilidades reales para trabajar con algoritmos de aprendizaje automático o haciendo minería de datos. Me moría de ganas de reintroducirme en el sector, pero me sentía muy desactualizada”.

“Hace un año tuve la oportunidad de integrarme en un equipo de análisis de fraude fiscal, hacemos muchas búsquedas de caminos, análisis de redes sociales, minería de datos, modelos predictivos…¡es el paraíso profesional donde me había imaginado 10 años atrás! Suponía un reto tremendo ya que mis conocimientos en temas de análisis de datos estaban más que oxidados. Hice un par de cursos, de estadística y de Data Science y Python para ponerme al día, y con la ayuda de mis compañeros he conseguido integrarme en el equipo y ser capaz de aportar. Aprendo y disfruto (casi) cada día de mi trabajo”.

“Actualmente sigo formándome. Estoy haciendo un curso de Deep Learning (y lo que me queda, porque hay muchas cosas que aprender). Después de éste vendrá otro”, asegura.