Sobre malwares, redes y USB

A veces, leemos tanto sobre la propagación de virus informáticos por Internet, que no nos damos cuenta de otros medios de distribución que pueden hacer realmente daño. Hace algunos años, el disquete de 3.5 pulgadas era la principal vía de propagación de los virus. Eran tiempos en los que los virus se programaban en lenguaje máquina para ser programas residentes del MS-DOS de la época. ¿Quién no recuerda la serie Taiwan o el archifamoso Viernes-13? Aquellos virus buscaban propagarse y, de vez en cuando, destruir los datos de los discos duros de los PCs infectados.

Llegó Internet, y los sistemas operativos evolucionaron también para un hardware cada vez más complejo. Los virus de ahora ya no los hacen programadores de lenguaje máquina, sino programadores de scripts o de macros. Pero ya no borran los discos duros (al menos no es ese su fin principal). Ahora pretenden recolectar e-mails para hacer spam, o números de tarjeta de crédito para vaciarte algún día tu cuenta corriente.

Para su propagación, sin embargo, vemos que los virus siguen recurriendo, después de Internet, al dispositivo de intercambio. Si antes era el disquete, ahora, por qué no, es la memoria USB. En todas sus formas posibles. Y es que de poco sirve que nuestro programa de correo nos advierta sobre la peligrosidad de la apertura de un archivo anexo a un mensaje, si luego los sistemas operativos más utilizados, de Microsoft, siguen ejecutando, si ningún administrador lo remedia, el archivo “autorun.inf” de los dispositivos removibles.

Así, noticias como que se distribuía un troyano a través de un cargador USB o incluso que Vodafone distribuye un malware con sus teléfonos HTC seguirán siendo habituales. No importa que este troyano esté relacionado con la mayor “botnet” desarticulada en nuestro país. El sistema operativo más utilizado seguirá fomentando la propagación.

En el Perú, como no tenía impresora, cada vez que necesitaba imprimir un documento iba con mi USB a una casa de fotocopias. Naturalmente, a la vuelta tenía mi USB infectado con un troyano. Cuando regresé a España, necesité escanear un documento en un establecimiento similar y, por supuesto, me llevé un virus junto con el documento escaneado.

De todas formas, no sé de qué me quejo. Después de todo, esos virus nunca me han afectado, puesto que en casa y en el trabajo uso un sistema operativo libre llamado GNU/Linux.