Una experiencia en una start-up

Siempre se dice que escribas sobre lo que sabes, así que me gustaría compartir con todos los lectores una experiencia enriquecedora que realicé durante el pasado verano: las Becas Talentum de Telefónica, Short-Track.

De un tiempo a esta parte, las grandes empresas de IT operan siguiendo un modelo americano bastante efectivo, potenciando las ideas de cualquier persona y ayudando a los emprendedores. Se han creado una serie de becas que ofrecen una remuneración mensual para que desarrolles tu idea. Estas pequeñas empresas se llaman start-ups y están formadas por jóvenes prometedores (normalmente estudiantes de Teleco, Informática o Marketing) que forman grupos de trabajo de entre una y cinco personas. Telefónica ofrece dos tipos de Beca, una la Long-Track que básicamente, entras a trabajar en una start-up ya formada, y la otra es la Short-Track, en donde desarrollas tu propia idea y si ganas el concurso final se incubará y formará parte de todas las start-ups de España.

Todo comenzó como todo, por casualidad descubrí estos programas navegando por Internet y decidí presentarme. Me gusta considerarme una persona inquieta y me imagino que a mucha gente le pasará como a mí, tengo ideas muy a menudo, puesto que siempre intento darle la vuelta a las cosas. Por ello, me presenté  con una de esas ideas que además ya la llevaba desarrollando hacía algún tiempo. El proceso de selección fue bastante moderno, muy parecido a lo que hoy vemos en Hollywood (ver la película ‘Los becarios’), entrevista por skype, preguntas psicológicas del tipo que ves en esta mancha negra (ehhh… un murciélago? ¿dinero? ¿Vodafone?) y finalmente un examen de cómo harías una aplicación dándote un enunciado simple. Una vez pasé la selección empezó la odisea.

Resulta que para poder desgrabar, este año el programa de becas sufría unos pequeños cambios, como que la parte financiera ya no dependería de Telefónica, sino directamente de la Fundación Sepi, y esta es la primera crítica al programa. Que la Fundación Sepi se encargara de la administración, hizo que se creara un desastre tras otro. Para empezar, a mí me obligaron a entrar en el programa una semana antes del inicio, ¿por qué? Nobody knows!! Pero lo cierto es que yo llegué al edificio central de Telefónica en la calle Gran Vía 32 y NADIE ME ESPERABA NI SABÍAN QUIËN ERA. Una vez hechas las presentaciones y, después de responder una y otra vez el porqué de estar allí, me dieron mi puesto de trabajo y aquí llega la segunda crítica.

Mi puesto de trabajo era una mesa, nada más, ni ordenador, ni pantalla, ni ratón, ni cable rj-45, ni wifi, NI SILLA. Fue la mayor decepción del mundo. Uno se piensa que llega a Gran Vía y se encuentra los servidores más grandes del mundo, infraestructuras de tecnologías del futuro, banda-ancha capaz de descargar 100 películas en un segundo… Pues no, salvo el fallido intento de parecerse a Google (repito, ver la película ‘Los becarios’), en lo que a la decoración se refiere, colores bonitos y vistosos, una sala para comer, unas vistas increíbles, salas para echar la siesta, mesas de pin-pon y futbolín, y sala de videoconsolas, pero lo importante, por lo que realmente estábamos allí, y para lo que nos iban a pagar, no se podía realizar.

Empecé preguntando que dónde estaba mi ordenador… “Su ¿qué?” fue la respuesta, resulta que en un programa de generar aplicaciones para IT, cada becario debía traerse su propio ordenador. Si la idea luego resulta que es para ganar millones Telefónica y SEPI, estarán la primeras a la hora de cobrar pero, para empezar, tráete tu propio ordenador. Luego seguí con que si había conexión para mi portátil y me dijeron que por wifi, pero que la contraseña no la sabían porque se conectaban automáticamente y, claro, un ingeniero informático no sabe mirar cuál es la clave que ha puesto. Y finalmente pregunté quién sería mi responsable, obtuve esta respuesta: “El responsable de ti, eres tú mismo, haz lo debas hacer”, Parecia Yoda dando lecciones. Así que me puse a escribir código. Y así pasó mi primera semana, sin nadie a quien preguntar y sin saber si me había equivocado o no, pero por lo menos empecé a poner mi puesto más acorde. Conseguí un portátil que sobraba de otra start-up, tiré un cable de 15 metros RJ-45 para tener internet y me traje de mi casa una pantalla, teclado y ratón.

La siguiente semana llegaron mis compañeros de beca, cada uno con ideas muy buenas, aunque sigo pensando que la mía era la mejor, y ahí descubrí que no todos tenían que ver con carreras técnicas. Había un ingeniero agrónomo, una física, dos infórmaticos, dos telecos, y entonces saqué el mejor concepto de todo el programa, y en parte una forma de vida. Lo que caracterizaba el programa de Becas de Talentum de Telefónica es que SE VALORABAN LAS IDEAS Y NO LA PROCEDENCIA DE ELLAS. Si la idea es buena, es buena, da igual que seas informático, filólogo o profeta, se valora la idea y se ayuda a potenciarla. Hay que recordar que este es un programa para emprendedores que pretenden sobre todo montar a empresa, por lo que te ayudan en ese comienzo y si luego resulta que tira para adelante, Telefónica la incuba. Por supuesto, de todo esto me enteré en la sesión informativa, claro, y ahí empezó a gustarme el programa.

Nos asignaron un tutor, un chavalito de 19 años sin experiencia alguna, pero ya no me importaba, me había dado cuenta que esto era como cualquier trabajo, búscate la vida en internet, pero con la diferencia que estaba desarrollando mi idea y, además, me pagaban por ello. Los medios que nos daban no eran los mejores, estábamos un poco aislados y nuestro tutor no respondía a las expectativas, pero pudimos crear un grupo bueno entre nosotros y yo veía cómo mi aplicación crecía y crecía. Cuando me dí cuenta ya llevábamos mes y medio.

Y llegó la Campus Party. Sobre mediados de agosto nos dijeron que estábamos invitados a un evento en Londres que iba ocurrir durante la primera semana de septiembre. El evento era la Campus Party de Telefónica Londres 2013, un congreso de tecnologías de la información donde las grandes empresas muestran todos sus avances, es decir, el mayor Centro NERD de la historia. Por supuesto accedí a ir, nunca había ido a un evento similar y teniendo en cuenta que en principio todo lo pagaba Telefónica me pareció una bonita oportunidad, sobre todo porque iba con la idea de apuntarme a un hackaton. Como decía, Telefónica pagaba todo una semana en Londres, parecía un sueño, pero no. El viaje hasta Londres fue en autobús, voy a repetir por si no lo has leído, ¡en autobús! 36 horas y cruzar el canal en ferry, y el alojamiento, ¡tiendas de campaña en un camping! Y yo hace tiempo que dejé de ir a festivales, pero hice ‘pelillos a la mar’ y me puse a disfrutar el evento.

Este evento se desarrolla en el O2 Stadium (donde juega Nadal la copa Masters) y estaban todas las empresas influyentes: Google, Firefox, Telefónica, Cisco, Microsoft, Tuenti, Adidas, Facebook… todas mostrando sus novedades. Además había un gran salón donde los asistentes disfrutaban de alta velocidad para sus quehaceres online, concursos de todo tipo de videojuegos y finalmente los seminarios donde asistí a muchos y muy interesantes, destacando uno de Adobe que presentó una herramienta que revolucionaría para el diseño responsivo y la conferencia de Adidas sobre un programa de medición de datos que analiza en tiempo real tus datos médicos y crea programas de entrenamientos para equipos y jugadores individuales. Y llego el día del hackaton.

Había que presentarse por grupos y decidimos juntarnos los de la beca Talentum y presentarnos al hackaton “Hacking for something better”. Desarrollamos una aplicación que se encargaba de alojar a personas sin hogar en domicilios cuyos dueños los acogían a cambio de trabajos manuales. Nuestro trabajo era conectar estos dos elementos, a todas luces, se trataba de realizar una red social y el factor diferencial era hacer llegar la información a las personas sin hogar. La gran pregunta era: ¿Cómo un mendigo encuentra una casa si no tiene ni un móvil ni conexión a internet?. Y se nos ocurrió que los focos de publicidad tendrían que ser las vidrieras de los autobuses, las pantallas en los bancos, los asientos de los parques, los containers, todo lo que los sin techo acostumbran a usar. En este contexto, diseñamos una ciudad inteligente plagadas de pantallas LCD de bajo coste que proyectaran publicidad y que en los barrios más difíciles orientaran a las personas sin medios  para saber dónde podrían encontrar un lugar para dormir. La verdad es que la presentación gustó bastante, la programación duró 24 horas y trabajamos a full. Ganamos el segundo premio, me sentí muy bien y me dieron ganas de hacer más. Terminó la Campus Party, entre risas y paseos turísticos por Londres y volvimos a Madrid.

Terminé mi beca a finales de octubre, aunque no pude terminar mi aplicación pero me sirvió para iniciarla y para darme cuenta de que es posible tener ideas y que salgan para adelante. Si estáis esperando que os revele mi idea, siento desilusionaros, no es el objetivo de este post. El objetivo no es otro que alabar este programa que hacen las grandes empresas, reclamar más programas similares por parte de las administraciones o de privados, y sobre todo remarcar el concepto principal CUALQUIERA QUE SEA TU IDEA ES BIENVENIDA. Un error muy grande en nuestra sociedad es siempre hacer caso a los que la gente en general hace caso y no escuchar nunca al que de repente se le ocurre algo.