Women in OpenSistemas: Beatriz Urbano

Creo que mi interés por la tecnología, la informática en mi caso, y en general, por las “cosas de hombres” viene de mi padre. Él nunca me educó como se suele educar a una niña: me enseñaba desde pequeña a hacer “cosas de hombres” como arreglar un enchufe, desatascar el fregadero, revisar los líquidos del coche… las cosas que siempre han hecho los hombres en casa. Me decía que tenía que aprender a hacer las cosas por mi cuenta y que no tenía que depender de nadie, así que a día de hoy cuando tengo que hacer cualquier obra en casa, como poner suelo laminado, me lo pongo yo sola con la ayuda de mi marido, que alucina cuando me ve hacer estas cosas jajaja…

También supongo que influyó el hecho de crecer jugando rodeada de niños. Me crié en un barrio muy pequeñito de la periferia de Sevilla. En mi calle yo era la única niña y en clase solo éramos 2 (el resto todo niños), así que jugaba con los niños a cosas de niños. Nos subíamos a los árboles, jugábamos al fútbol, al hockey, tenis, a las peleas, etc… Como otro niño más, vamos.

Supongo que por eso mis gustos y aficiones nunca han sido muy típicos de las niñas “normales”. En fin, como mis gustos eran más de niño, pues me gustaban mucho los videojuegos y esas cosas, y cuando entró el primer ordenador en mi casa no me despegaba de él. Lo usaba para bajar música, pelis, juegos… Para hablar por Messenger con mis amigos, para entrar en foros… ¡Y también lo usaba para hacer webs con Word y FrontPage! ¿Se puede ser más friki? Pues sí, ahí estaba yo, con mi Pentium II y mi Windows 98 haciendo webs de chorradas y subiéndolas en los espacios gratuitos de Yahoo! (Geocities creo que se llamaban). Me pasaba las horas muertas haciendo el tonto con mis feísimas webs jejeje…

Con respecto a mis estudios, realmente mi intención no era la de estudiar informática ni nada relacionado. Como me encantaba dibujar (por aquella época no se me daba nada mal) y no me llamaba la atención ninguna profesión en concreto, decidí hacer el barchillerato artístico con la intención de hacer animación, pero en aquella época aquí no se estudiaba nada de eso así que, después del chasco, y con un bachillerato artístico casi terminado, me puse a buscar qué podría estudiar y me incliné por el diseño gráfico. Hace ya algunos años que hay una carrera de diseño gráfico en Sevilla, pero cuando yo terminé el bachillerato no había nada, salvo una optativa en 5º de carrera en la carrera de Bellas Artes. De casualidad encontré un grado superior de diseño gráfico en la Escuela de Arte, así que ahí me metí. Y no fue hasta casi final del curso que me picó el gusanillo de la informática, gracias al informático que había en la empresa en la que hice las prácticas de empresa. Yo sólo hacía cosas de diseño gráfico, pero en los últimos días de mis prácticas se puso a enseñarme código, a cómo cambiaba cosas en las webs, y me flipó tanto que aquí estoy, trabajando de web developer. Creo que le debo una cerveza a ese señor del cual ya ni recuerdo su nombre jejeje…

Hablando un poco de mi experiencia como informática, realmente nunca he visto que mi condición de mujer fuera un obstáculo para encontrar trabajo, al menos no de forma clara. Siempre te queda ese pensamiento de “¿me cogerán siendo mujer con la de hombres que se han presentado?”, pero mi padre me enseño que puedo ser tan capaz como cualquier hombre, así que saco pecho y lo hago lo mejor que puedo, y de momento no puedo quejarme, no me nada mal.

Lo importante es tener confianza en uno mismo y en lo que uno hace y, al final, terminas donde tienes que terminar. Y si en algún sitio no me cogen por “ser mujer” es que ése no era mi sitio. Hay que pensar siempre en positivo. Hasta que no pasen unos años vamos a seguir siendo “la única mujer del departamento” o “la única chica de clase”, así que toca aguantar y mostrarle a todo el mundo que somos igual de capaces que cualquier hombre y que la informática no es sólo trabajo de hombres, y animar así a otras mujeres a subirse al carro de la informática y la tecnología en general.

A mí nunca me han echado para atrás en una entrevista de trabajo por mi sexo, o al menos yo no lo he entendido así, pero sí que rechazaron por mi edad. Hace algunos años estuve haciendo varias entrevistas de trabajo para programador web/drupal en Balumba. Después de una semana de entrevistas diarias y de hablar hasta con el jefe del departamento, me llamaron para decirme que habíamos quedado 2 candidatos nada más, un chico y yo, y que se habían decidido por el chico por que yo era “muy joven” (creo que tenía unos 23 años por aquella época), así que nada, me fui a casa sin el trabajo después de 5 entrevistas y dos pruebas técnicas. Pero no por no cogerme en aquel sitio no me sirvieron aquellas entrevistas, porque el informático que me hizo las pruebas técnicas me recomendó en la empresa de un conocido suyo que buscaba un programador web, así que salí de Balumba sin nada y entré de cabeza en la empresa en la que me recomendó aquel informático tan simpático. Es que lo dice el refrán: “No hay mal que por bien no venga”.

Y es que cuanto más positivo se sea en esta vida mejor te van las cosas. Los problemas van y vienen, pero no deben controlar nuestras vidas, así que a todas esas mujeres interesadas en formarse y trabajar en este sector que y no se deciden o no se atreven porque lo ven un “mundo de hombres”, las animo a que se quiten esa carga de encima y que se olviden de su sexo, que cuando estás dentro lo ves de otra manera y la gran mayoría de hombres nos ven como iguales (que no es tanto como lo pintan). El ser mujer no debe ser un lastre para conseguir lo que se propongan en la vida y si les gusta esto, pues que luchen por ello hasta conseguirlo porque, como dice mi madre (sabía ella): “En esta vida todo llega”. Así que mucha paciencia y a trabajar duro por lo que nos gusta.